Donas, el fracaso de los 90 que busca revancha con los venezolanos

De la mano de la inmigración venezolana y gracias a los llamativos colores que enriquecen cualquier foto en las redes sociales, el consumo de donas vive su renacimiento en la Argentina. Luego de un intento fugaz y poco exitoso de cadenas extranjeras hace algunas décadas, el consumo de estas roscas de pan frito cubiertas con azúcar u otros glaseados, que se venden generalmente desde los $50, va por su revancha, ahora impulsado por emprendimientos artesanales que apuestan por renovar las meriendas y competir con las clásicas facturas porteñas.

” Las donuts están creciendo mucho por varios factores. Los venezolanos las consumen a diario, y mucha gente en el país también las incorpora a partir de programas de televisión como Los Simpson o de las películas estadounidenses”, dice Aníbal Benedet, fundador de Benedet Donas & Coffee. Inicialmente, su negocio arrancó en un local en Banfield, donde vivía entonces, pero luego de un año y medio decidió mudarse a su ubicación actual, en Palermo.

“Me encantan la cultura y el estilo estadounidenses, y por eso elegí preparar este producto. Era una apuesta jugada porque es un producto que compite con las facturas, pero hay un mercado en alza”, sostiene. Su tienda abrió las puertas en septiembre de 2018, y actualmente vende entre 150 y 200 unidades los días de semana y casi 300 diarias entre sábado y domingo.

La expansión porteña de las donas replica a su modo el fenómeno de otras comidas foráneas como las arepas, los tequeños o los patacones, elementos típicos del consumo venezolano que son lentamente incorporados al escenario local, impulsado por inmigrantes que inician sus emprendimientos y tienen en sus compatriotas una demanda creciente.

“En Venezuela tenemos muy instaurado el tema de la dona y otros productos yanquis porque tenemos mucha influencia de ese país, como el pretzel o el roll de canela”, cuenta Anderson Blanco, de 44 años, quien lleva seis de residencia en la Argentina y abrió Donuts Market el año pasado. Su proyecto, dice, demandó una inversión de US$90.000 para equipar su local en Palermo y vende hoy 700 unidades diarias los fines de semana.

“Yo trabajaba en el rubro de la ropa mara mujer en mi país, y cuando llegué a la Argentina para ver las posibilidades de armar un negocio parecido encontré que las opciones eran complicadas por el tema de la importación de prendas. Empecé a buscar opciones y me llamó la atención la de las donas, porque no había”, relata Blanco, quien además de vender en su local abastece a otros bares y cafés de la ciudad.

Además de su expansión en Palermo, epicentro de las modas y las nuevas tendencias en Buenos Aires, el boom de las donuts también brotó con locales en otros barrios, como Villa Urquiza, Caballito y el microcentro, con un consumo vinculado con el día a día en la oficina. “A diferencia de otros países, donde se comen en cualquier momento del día, el argentino las elige más a la tarde, como merienda”, dice Benedet. Los eventos empresariales y los grandes festivales musicales son otros espacios donde este producto encontró su lugar. De la mano de grandes fabricantes industriales, que entregan el producto congelado, también están presentes en cadenas de café o las góndolas de los supermercados.

Más allá de las tiendas físicas, el negocio de las rosquillas, como las llama Homero Simpson, también se expande en la web, con emprendimientos que se apalancan en redes sociales como Facebook, Instagram o WhatsApp para promocionar sus productos y vender únicamente a través de canales de comercio electrónico. “Estuvimos seis meses trabajando en la receta y creamos la marca hace dos meses”, cuenta Alejandro Castro, creador de Dulce Dona.

Su emprendimiento nació como un negocio puramente digital, con compras a través del sitio y envío a domicilio, y ahora planea abrir un local propio en Villa Urquiza. “No es tanto un producto para satisfacer el hambre al paso, sino que es algo para la oficina o para compartir el fin de semana con amigos. Es un consumo más social. Hoy vendemos entre siete y 10 docenas diarias y eso nos permitió dar el paso a la tienda física”, dice Castro.

Adaptar el producto al consumo local fue otra de las claves de este renacer de las donas. “En Venezuela las comemos desde los tres años, pero los argentinos nos piden cosas más locales. Al principio ni se me pasó por la cabeza tener una rellena con dulce de leche y hoy es de las que más vendemos. También hay con marroc o turrón de maní, que no se consume en ningún otro lugar del mundo”, cuenta Blanco. El factor visual, con colores y diseños que las vuelvan atractivas para redes sociales, como Instagram, completa el fenómeno. “Es un producto muy estético y eso hace también que el producto se difunda. Es una cuestión muy marketinera. Por eso son claves la elaboración y la presentación, porque una dona sin buena forma causa rechazo”, define Benedet.

Segunda oportunidad

La primera ola de donas en la Argentina no tuvo los resultados esperados. En los 90 desembarcaron las primeras cadenas del rubro, que tuvieron un paso sin grandes resultados por el mercado local. La apuesta más grande fue la de Dunkin Donuts, compañía nacida en 1950 en Massachusetts, Estados Unidos. La firma llegó al país en la década del 90 de la mano de la familia Szpolski -entonces dueños del Banco Patricios- y en su mejor momento llegó a contar con una decena de sucursales en el país, pero el negocio no funcionó como se esperaba y debió bajar definitivamente sus persianas en 1998.

La misma suerte corrió su competidor Donut Inn, que llegó al país en 1996 de la mano de Fernando Bucemi, empresario con intereses también en la construcción, quien tenía la franquicia maestra para la Argentina y Uruguay. Llegaron a contar con cinco locales propios en Capital Federal tras una inversión estimada en dos millones de dólares que incluía también una pequeña fábrica en un barrio porteño. En ambos casos, la explicación para el fracaso en su incursión argentina hay que buscarla en la incapacidad para adaptar su propuesta comercial al gusto de los argentinos, tradicionalmente más volcados a otros placeres como los churros con dulce de leche y las medialunas. Para sobrevivir, la nueva ola donutera enfrenta el mismo reto.

‘Dulce Dona’, sabores locales en un producto internacional

Alejandro Castro es el fundador de Dulce Dona, un negocio dedicado a la venta de estas roscas que nació en 2019 y ya cuenta con seis sucursales en diferentes barrios de la Ciudad de Buenos Aires.

«Dulce Dona es un sueño que tenía desde muy chico y es una empresa que materialicé después de muchísima preparación y en el momento adecuado«, cuenta Castro en diálogo con El Café Diario. Asegura que su emprendimiento «es la próxima empresa con presencia en Latinoamérica y la franquicia número uno en donas«.

En la cuarentenaDulce Dona se mantiene en funcionamiento con la modalidad take away. Además, está presente en las principales redes sociales. Desde sus plataformas responden consultas y ofrecen la posibilidad de realizar compras.

Castro, que se recibió de relacionista público en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), afirma que la inmigración venezolana en Argentina generó un gran crecimiento del mercado de las donas. Esta oportunidad también fue lo que le permitió incrementar su nivel de ventas.

El espíritu emprendedor es muy importante porque es lo único que posibilita encontrar soluciones a problemas y, a partir de ello, alcanzar el éxito”, expresa el fundador de Dulce Dona.

Los comienzos de ‘Dulce Dona’

Si bien ahora cuenta con la ayuda de tres amigos, siete empleados en la producción y dos en cada local, Castro comenzó el proyecto solo. En muy poco tiempo, ha logrado posicionar a su marca como referente en el rubro, y va a por nuevos objetivos.

¿Cómo ha logrado hacer realidad ‘Dulce Dona’?

Fueron muchos años de investigación sobre máquinas de insumos y preparación. Cuando logré la receta justa, me lancé a comprar toda la maquinaria y mandé a hacer las cajas. Como las donas eran un producto muy nuevo, no había nada específico de todo eso, por lo que no fue fácil conseguirlo.

¿Cuál fue la estrategia para desarrollar el negocio?

Fue una estrategia muy marketinera porque la dona es un producto muy fotografiable y de redes sociales. También implica compartir un momento agradable, rico y único con un amigo, familiar o persona que queremos mucho. Es ideal para comer en cualquier momento del día y darse un gusto.

Una vez que pudo producir en cantidad, ¿cómo continuó?

Estuvimos tres meses preparando las donas. Como las ventas iban muy bien, pasamos a tener nuestro primer local en septiembre de 2019. En menos de un año ya disponemos de seis puntos de venta. Nuestro objetivo es llegar a Mar del Plata, Rosario, Córdoba y Bariloche.

Un producto diferente

¿Cómo se diferencia Dulce Dona de sus competidores?

Nos diferenciamos con nuestros sabores, recetas, imagen y en lo que intentamos transmitirle al público. Además, ofrecemos un producto internacional que incorpora sabores como chocotorta o dulce de leche granizado

¿Cuál es el objetivo a corto y mediano plazo?

Producir cada vez más y proveer con mayor eficacia un producto siempre estandarizado, algo que ya estamos cumpliendo. A mediano plazo, nuestra idea es abrir hasta 15 puntos de venta en Capital Federal y Buenos Aires para luego industrializar y llegar también a otros países de Latinoamérica.

SOÑAR Y HACER: LA HISTORIA DEL CHICO DE FLORES QUE CREÓ DULCE DONA

Empezó a saborear la idea de Dulce Dona en 2016 y en 2018 se puso manos a la
obra para generar la receta ideal. La historia emprendedora de Alejandro Castro
que empezó su pequeño negocio en su barrio de toda la vida y hoy cuenta con
franquicias que no dejan de expandirse.

Alejandro vivió en Flores toda su viday, desde chico, supo cuál era su objetivo laboral. A los 17 se maravilló con el modelo de negocios de franquicias de Dunkin Donuts, una cadena norteamericana. “Desde ese entonces mantuve la meta de crear una empresa con esas características, y con el correr de los años investigué y ahondé mucho más en el tema”, cuenta Alejandro Castro, dueño de Dulce Dona.

Mientras estudiaba la carrera de comunicación se dedicó a encontrar la receta perfecta para poder elaborar sus productos. “Todos los trabajos que tuve para ahorrar, todos los esfuerzos que realicé y realizo para llegar a donde estamos fueron con el norte siempre en el mismo objetivo, nuestra visión como empresa: ser la franquicia número uno en donas de Latinoamérica”, comenta y destaca: “realmente fue muy difícil al principio debido a que en nuestro paísno existen los insumos, ni maquinaria necesaria, por lo que fue un doble desafío: conseguir una receta que funcione y conseguir los proveedores que me permitiera llevarla adelante”.

Está convencido de que es importante tener una visión clara por sobre lo que se quiere lograr a largo plazo. “Por más grande que sea ese sueño, se puede desglozar en pequeños objetivos y metas que cada día te acerquen más a conseguirlo”, explica y agrega que, desde su perspectiva, uno de los factores claves para cualquier emprendedor es empaparse tanto en el tema hasta volver un experto. “Toda la información, sobre cualquier tema, está disponible si uno dedica tiempo a buscarla”, dice.
El objetivo para con clientes y clientas de Dulce Dona es llevar felicidad a cada una de esas mesas. “Creamos un productodivertido y versátil que se puede consumir en diferentes ocasiones sociales y es
ideal para compartir, o incluso regalar”,indica Alejandro.
El barrio siempre lo acompañó. “Crecí como profesional y como humano. Laley de atracción juega un papel importante en ello porque todas las acciones que realices cuando están enfocadas en un objetivo, quieras o no, inconsciente o conscientemente vas creando una realidad que te acerca cada día más a tu
sueño”, reflexiona y cuenta que, muchas veces pensó en llevar adelante su sueño en otro país pero, finalmente, decidió hacerlo acá, en donde tiene mucha más experiencia sobre cómo funcionan las cosas, para bien o para mal.

“Comenzamos produciendo en el quincho de mi casa en Flores y con un radio de entrega acotado, pero en poco tiempo ya escalamos al primer local. Sentir elapoyo de todos los conocidos del barrio,
en un principio, fue clave para lograr todo lo que conseguimos hasta ahora”.

Receta de donas riquísimas para hacer en casa

Hoy te presentamos una receta de donas para que las puedas hacer en tu casa 😀

Ingredientes de nuestra receta de donas

  1. 500 gr. harina de trigo 0000
  2. 15 gramos levadura seca ó 30 gramos levadura fresca
  3. 100 mililitros de leche
  4. 2 Huevos
  5. 100 gramos de azúcar
  6. 100 gramos de manteca
  7. 1 cucharadita de sal

Pasos

  1. Entibiamos la leche y agregamos la levadura, dos cucharadas de harina y una cucharada de azúcar. Removemos y dejamos unos minutos hasta que se active la levadura.
  2. En un bol colocamos el resto de la harina y añadimos en el centro lo que queda de azúcar y la levadura activada con la leche tibia. Espolvoreamos la sal por los extremos para no mezclarla con la levadura. Añadimos los huevos e integramos todos los ingredientes.
  3. Amasamos por unos minutos, luego agregamos la manteca, amasamos y golpeamos la masa sobre la mesada hasta integrar por completo la manteca y la masa vuelva a tomar cuerpo (sin añadir harina).
  4. Bollamos y dejamos leudar hasta duplicar su volúmen, pintamos la masa con aceite para que no se reseque y tapamos con un repasador o con film. Dejamos en un lugar cálido.
  5. Una vez duplicado el volumen de la masa, degasificamos y estiramos con un palo de amasar dejando una altura de 1 cm.
  6. Con un cortante para donas, (o podemos usar un vaso y otro cortante redondo mas pequeño)cortamos la masa y hacemos el orificio del centro.
  7. Formamos las donas y dejamos reposar en una bandeja con papel manteca separadas entre sí,dejamos que la levadura actúe hasta que dupliquen su volúmen.
  8. Freímos las donas por ambos lados en abundante aceite a una temperatura de 160 grados hasta que esten doradas.
  9. Decoramos a gusto, puede ser con chocolate, granas, o también podemos rellenarlo con dulce de leche o crema pastelera.

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